Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timoleón Jiménez o Timochenko
¿Trae perspectivas de paz?
Este personaje es el nuevo jefe máximo de las FARC, según un comunicado del grupo terrorista. Se supone, sin embargo que un jefe mande, y ahí es donde está el problema de las FARC. ¿Todavía existen realmente, o lo que hay es una especie de confederación de delincuentes, como fueron en su momento las AUC? Para que una fuerza militar lo sea, tiene que tener un mando que tenga comunicaciones, comando y control : lo que se llama C3. Si esas tres condiciones no existen, lo que tenemos es una confederación que comparte algunas directrices generales, una ideología o un propósito común, pero que no es una fuerza militar. Cada vez más los diferentes frentes de las FARC son grupos aislados, cada uno de ellos busca control territorial en alguna zona del país, pero no está en condiciones de comunicarse con los demás. Sin mando central, cada frente se convierte en una especie de BACRIM dedicada al narcotráfico, a la extorsión y al secuestro. La ideología solo le sirve a cada cabecilla para convencer a unos muchachos muy jóvenes, a veces niños, de luchar gratis, bajo su mando, por el botín que ofrecen estos negocios.
¿Puede “Timo”, como le decía Raúl Reyes en sus correos, mandar desde Venezuela? Tal vez por radio puede emitir órdenes, y los jefes de frente las escuchen, pero no pueden responder, y él no puede saber si le hacen caso. Precisamente las comunicaciones han sido el talón de Aquiles de la comandancia de las FARC. Inteligencia Militar localiza el origen de las transmisiones, las graba y las decodifica casi en tiempo real.
El gobierno ha señalado al tal Timochenko como nuevo blanco principal de la Fuerza Pública. El problema es que, aunque a veces cruza la frontera, vive en Venezuela, bajo la protección de nuestro “nuevo mejor amigo”.
Conviene entonces revisar el plan de acción contra las FARC bajo dos supuestos: el primero es que Timochenko no tendrá comando y control, y el segundo, que puede ser intocable, a menos que se juegue la carta de capturarlo o darlo de baja en los predios del “bocón” vecino, quien se puede molestar. Hace tiempo, Israel optó por perseguir a los terroristas que atentaban contra ese país en cualquier parte del mundo. Lograron éxito. Por supuesto hubo protestas, pero finalmente los terroristas supieron que no hay lugar del planeta donde estén seguros. Lamentablemente, no vemos al presidente Santos con el temple y las agallas para adoptar semejante posición.
Según Piedad Córdoba, las posibilidades de paz negociada se dañaron por la baja de su amigo Alfonso Cano. La verdad es que no existían con Cano y tampoco sin él. Nuevamente hay que recordar que las FARC son hoy un cartel de la droga, y no se conoce el caso de un mafioso que deje de serlo así como así, y menos que sobreviva si intenta hacerlo. A la mafia, como a las FARC, que es una de ellas, se entra, pero no se sale. Recordemos que a Carlos Castaño lo asesinaron sus propios presuntos subalternos cuando empezó a decir que tal vez debían dejar el narcotráfico.
Tendremos entonces FARC para rato. El proceso de reducirlas será frente por frente. Y esa tarea será difícil porque no se puede tocar a quienes integran la parte desarmada de la subversión. No hay y no habrá acción contra la “farcpolítica”. No se puede contar con la Fiscalía ni con las Cortes para que asuman su parte de la tarea.
Según las encuestas, la baja de Cano despertó el optimismo de los colombianos. Nosotros también creemos que fue bueno, justo y necesario dar de baja a este terrorista, pero seremos optimistas cuando el Estado, en su conjunto, enfrente a una subversión que utiliza todas las formas de lucha; una subversión cuyas estructuras desarmadas son más efectivas e importantes que las mismas FARC, pero que además son intocables porque tienen buena parte de la justicia a su servicio. Frente a ellas hay un ejecutivo tímido, pendiente de las encuestas, y que se ha mostrado incapaz de defender a sus Fuerzas Militares contra la Guerra Jurídica.
Las FARC si pueden terminar en un colapso parcial, pero profundo, si la subversión desarmada considera que se han convertido en un estorbo y que ya no es bueno tener ese brazo armado. Al fin y al cabo, los terroristas y sus amigos llegaron al poder en varios países por la vía electoral. ¿Será que eso pasa? Si la subversión desarmada toma esa decisión, abandona la Guerra Jurídica y sacrifica a algunos de los suyos, aquellos demasiado cercanos a las FARC, como es el caso de Piedad Córdoba, el conflicto se puede reducir más rápidamente. En este escenario, lo único que impediría el colapso completo de las FARC sería el carácter narcotraficante de los grupos dispersos de guerrilla. El dinero del narcotráfico les daría la capacidad económica para seguir existiendo por un tiempo, a pesar del abandono por parte del comunismo “legal” que se presentaría en este escenario. ¿Este es un escenario probable? No lo es mucho. Tener un brazo armado que intimide es atractivo para la subversión de corbata, a pesar de que en el fondo puede ser un obstáculo para llegar al poder. Creen, y algo de razón tienen, que pueden negar sus vínculos con las FARC, pero seguir con ellas. Es el viejo juego de las caretas. La última careta se llama progresismo.
Estas perspectivas no son muy halagüeñas. Todo esto recuerda un cuento simpático: ¿Saben que es un pesimista? Es un optimista bien informado.
Miguel Posada
Verdad Colombia
Noviembre 19, 2011
Condecoración Fernando Pava Por El Senador José Darío Salazar See details
Fernando Pava, José Darío Salazar, Consuelo Pava See details
José Darío Salazar,Alvaro Pava Y Fernando Pava See details
El Capi Romero Y Fernando Pava See details
Condecoración Fernando Pava See details
Condecoración Fernando Pava See details
Fernando Pava Camelo See details